Para conmemorar el día de los enamorados…

os muestro esta elegía del poeta romano Propercio,quien parece querer que su amor y el de su amada, Cintia, trascienda más allá incluso de la muerte:

1

Non ego nunc tristis vereor, mea Cynthia, Manes,

    nec moror extremo debita fata rogo;

sed ne forte tío careat mihi funus amore,

    hic timor est ipsis durior exsequiis.

non adeo leviter nostris puer haesit ocellis,                5

    ut meus oblito pulvis amore vacet.

illic Phylacides iucundae coniugis heros

    non potuit caecis immemor esse locis,

sed cupidus falsis attingere gaudia palmis

    Thessalis antiquam venerat umbra domum.                 10

illic quidquid ero, semper tua dicar imago:

    traicit et fati litora magnus amor.

illic formosae veniant chorus heroinae,

    quas dedit Argivis Dardana praeda viris:

quarum nulla tua fuerit mihi, Cynthia, forma                 15

    gratior et (Tellus hoc ita iusta sinat)

quamvis te longae remorentur fata senectae,

    cara tamen lacrimis ossa futura meis.

quae tu viva mea possis sentire favilla!

    tum mihi non ullo mors sit amara loco.                 20

quam vereor, ne te contempto, Cynthia, busto

    abstrahat a nostro pulvere iniquus Amor,

cogat et invitam lacrimas siccare cadentis!

    flectitur assiduis certa puella minis.

quare, dum licet, inter nos laetemur amantes:                 25

    non satis est ullo tempore longus amor.

(Propercio, Elegías, I, 19)

 

“No temo yo ahora, Cintia mía, los tristes Manes, ni me importa el destino debido a la postrera hoguera, pero que acaso mi funeral esté privado de tu amor, ese miedo es peor que la exequia misma. No tan superficialmente entró Cupido en mis ojos como para que mis cenizas estén libres de tu amor olvidado.

Allí, en los lugares sombríos, el héroe descendiente de Fílaco, no pudo soportar el recuerdo de su amada esposa, sino que, deseoso de tocar a su amor con ilusorias manos, el tesalio había ido cual sombra a su antiguo hogar. Allí, sea lo que fuere, siempre seré tu espectro: un gran amor atraviesa incluso las riberas del destino. Allí lleguen a coro las hermosas heroínas, las que el botín de Troya entregó a los héroes griegos: ninguna de ellas me será, Cintia, más agradable que tu figura, y (la justa Tierra así lo permita) aunque los hados te reserven una larga vejez, queridos sin embargo serán tus huesos a mis lágrimas.

¡Que esto mismo puedas tú sentir viva sobre mis cenizas! Entonces la muerte, donde quiera llegue, no me sería amarga. ¡Cuánto temo, Cintia, que, despreciada mi tumba, Amor cruel te separe de mis cenizas y te obligue a la fuerza a enjugar las lágrimas que te brotan! También la joven fiel se doblega con continuas amenazas.

Por lo cual, mientras podamos, gocemos juntos de nuestro amor: el amor, dure lo que dure, nunca es demasiado largo.”

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